Historia del partido  

En un municipio donde los escándalos de corrupción, el incumplimiento de normas administrativas, la prevendalización de las organizaciones sociales y la ignorancia de los procedimientos técnicos habían sembrado la desesperanza y el descreimiento en políticos y autoridades, el pueblo alteño consiguió dotarse de un instrumento que resumía sus más caras aspiraciones, éste fue el Plan Progreso.

De inicio el Plan Progreso, documento técnico concertado con las juntas de vecinos y organizaciones sociales dicersas, fue la propuesta de una ciudad diferente, un sueño de justicia con la gente, un resumen de aspiraciones y anhelos que el año 2000 irrumpe en el escenario alteño con más de 72 000 votos y 7 concejales convirtiendo al Dr. José Luis Paredes, entonces diputado nacional en el alcalde más votado de los últimos tiempos.

TOMAREMOS EL CIELO POR ASALTO

Con éstas desafiantes palabras en su discurso de posesión, éste alcalde asume el desafío de resolver los principales problemas de El Alto, estructurar un Gobierno Municipal técnicamente eficiente y eficaz, recuperar la credibilidad social e institucional y limpiar la imagen pública de la institución.

Hombre maduro y sencillo que se había formado en una generación constructora de la democracia en el país, José Luis Paredes funda el estilo de su gestión en 4 pilares.

Honestidad y transparencia, que impregna en la totalidad de la gestión municipal buscando la sanción a todos los hechos de corrupción pasados, de donde se inicia y concluye con sentencias el juicio a los ex alcaldes de El Alto que se habían involucrado en éstos hechos y no se tolera un solo indicio más de corrupción garantizando de manera estricta la buena utilización de los recursos del Estado. La gestión es celosamente fiscalizada por un Comité de Vigilancia fortalecido por un estilo de gestión abierto y participativo.

Trabajo y vocación de servicio que se expresa en la reducción del número de funcionarios y el incremento de responsabilidades y actividades de los restantes llegándose incluso a alargar la jornada de trabajo en épocas donde los vecinos requieren de mayor tiempo de atención a sus trámites. El resultado es un verdadero cambio expresado en las revoluciones: de Salud, Educación y Pavimento.

Participación, que se inicia con procesos de desconcentración creándose 9 sub alcaldías con sub alcaldes electos por los vecinos. Como nunca antes, el POA municipal se elabora en los Distritos, en asambleas distritales donde los vecinos deciden la utilización de sus recursos. Cada programa, cada proyecto cuenta desde la planificación con la presencia activa de la comunidad.

Sencillez y humildad, el Alcalde y las autoridades municipales se declaran a disposición de los vecinos y asisten a las asambleas distritales, a las asambleas zonales, para escuchar demandas, reclamos, solicitudes que hacen a la vida diaria de la comunidad. En estos eventos el Alcalde permanecer de principio a fin hasta 8 horas en reunión con las zonas acompañado de los técnicos de cada área y solucionando los problemas planteados. Este alcalde no cuenta con aparato de seguridad alguno y llega puntualmente a todos los actos y reuniones.

CERCA DE LA GENTE

Este estilo participativo, dinámico, eficiente y sencillo de gerentar la administración municipal va desarrollando un proceso de acercamiento permanente entre la sociedad civil y su Gobierno Municipal, cada programa que surge se construye con la mayor transparencia desde la zona con la participación y vigilancia de todos.

Se proponen soluciones altamente participativas como el ayni vecinal, paradigma ancestral comunitario que es implementado con gran entusiasmo de los vecinos en todas las zonas, donde el alcalde y los vecinos trabajan con sus propias manos la canchita, el aula, el patio para sus hijos.

Mientras que la Revolución del pavimento va configurando la estructura vial de la ciudad es la huella del progreso en las calles, un sueño de cada vecino, vivi en una verdadera ciudad.

El pueblo alteño responde, de 12 millones recaudados por impuestos en el año 2000, se llega a 70 millones en el 2003 lo que implica confianza y ejercicio de la ciudadanía cada vez mayor: obligaciones cumplidas, derechos ejercidos.

Era el ciudadano que buscaba consolidar su participación en aquello que lo había incluido desde un principio, en algo donde había sido tomado en cuenta desde siempre y con quienes había compartido jornadas enteras de trabajo durante cinco años.

Y de instrumento de planificación que fue, el Plan Progreso devino en movimiento ciudadano.

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