José Luis Paredes  

Nació en un verano de la histórica ciudad de La Paz (12 de enero de 1956), hijo del matrimonio formado por don Rigoberto Paredes Candia y doña Gery Muñoz, vive una infancia modesta jugando con pelotas de trapo en las calles de las laderas de la ciudad que lo acunó, conoce muy temprano las amarguras y las injusticias hacia sus ancestros, los aymaras que migran al Chuquiago para mejorar sus días.

La dureza de la vida va endureciendo su carácter ya que a siendo niño pierde a su madre. A sus 14 años empieza a trabajar como ayudante en una oficina. Como todo joven orgulloso presta su servicio militar en el cuartel Tarapacá de la ciudad de El Alto. La figura su abuelo aymara, custodio de la cultura ancestral y luchador frente a las concepciones colonialistas, le otorga el ejemplo de lucha y coraje a favor de su “raza”. Su abuelo como ejemplo de su espíritu combativo fue perseguido por sus ideales lo cual repercutió en él en la juventud e influyó en su posterior trayectoria política.

Su formación política desde muy joven en las aulas de colegio tuvo como referentes a Ernesto Che Guevara y a Fidel Castro a quienes admira y respeta a pesar de las distancias espaciales y temporales que les separan. En José Luis empezó a resaltar su perfil revolucionario y su aspiración de servir y apoyar a los más necesitados.

Con cierta lucidez y preparación viene a conformar una familia, José Luis Paredes Muñoz, se casa con Luz Bolivia Sánchez de cuyo matrimonio nacen seis hijos, José Hernán, José Luis, José Maximiliano, Natalia José, José Rigoberto y José Fidel, asimismo logra obtener la licenciatura en Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés.

En la universidad fue el pensador de mayor creatividad; por su rebeldía, un orientador de segura clarividencia, sus teorías de justicia empezaron por negar junto a sus compañeros las acciones que estaban reñidas con su propia formación, y el anhelo de aplicar la justicia verdadera, lo cual le llevó por rutas insospechables puesto que fue apresado y torturado en la dictadura.

José Luis Paredes no cesa de seguir el camino trazado por su lucha combativa ni en los peores años de la dictadura, en esos instantes de dolor definiría consagrar su vida en favor del pueblo, de las transformaciones revolucionarias de la democracia y la historia con rasgos propios, donde decide sumar su voz en contra de los manipuladores que todavía estaban empeñados en demostrar la razón de la fuerza al pueblo y quienes junto a ellos, gobernaron durante 17 años, sembrando el terror y la muerte.

Pero no hay desarrollo sin liberación. En 1982 triunfa la democracia, la independencia política pero quedan todavía por realizar la independencia económica. Paredes es invitado a participar en las filas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria en 1979 y trece años más tarde fue elegido diputado en las elecciones generales de 1997 en las que obtuvo mayoría absoluta. Durante esa legislatura en la Comisión Gobierno, Paredes se destacó por su labor desde la Secretaria del Comité de Lucha Contra el Narcotráfico donde presentó Proyectos de Ley en Defensa del Consumidor, analizó la ley de Pena de Muerte para los violadores a raíz de las violaciones de dos niñas ocurridas en las ciudades de La Paz y El Alto, solicitando ser participe directo del caso a la Comisión.

Paredes, sin más bandera que un proyecto de trabajo con el consenso de los ciudadanos, empezó primero la planificación y luego la ejecución de las obras más importantes para el progreso de la nueva Ciudad de El Alto.

En 1999 es nominado candidato a alcalde por la ciudad de El Alto. Logra romper la hegemonía de los 10 años de CONDEPA en el municipio alteño siendo ganador indiscutible de las elecciones municipales con 72.000 votos lo cual representó el 49.8% del total de votación de dicha urbe y logra obtener 7 concejales, siendo secundado por CONDEPA que con 43.000 votos obtuvo tres concejalías y por el MNR con 12.245 votos que le equivalieron un concejal.

La estrategia empleada para ganar en ese entonces fue plantear un Plan de Gobierno Municipal con la participación de los hombres, mujeres, jóvenes y niños que derivó en lo que se denomina el “PLAN PROGRESO”, vislumbrando con esperanza los albores de una nueva revolución que se viene levantando en la Ciudad de El Alto y proclamando que los ciudadanos tienen derecho de participar en igualdad de condiciones en los asuntos públicos de la gestión Municipal por medio de las Organizaciones Territoriales que garantizan a nivel local la participación efectiva del pueblo.

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